Se está acercando el momento. Cuando nos queramos dar cuenta estamos sentados en la mesa comiendo marisco a destajo. Tengo ganas de marisco. Desde que asumí mi condición de pobre, prácticamente, no he vuelto a probar ni las gambas ni las nécoras, por no hablar de los percebes y los berberechos. Pero sólo quedan dos días.
Y a dos días de Noche Buena, o de la I Parte del Simulacro de Paz, me ha pillado el toro. Es la primera vez desde que tengo este blog que no me siento con un clima navideño, por pequeño que haya sido, para escribir algo y ponerme ñoña. Siempre me ha encantado ponerme ñoña en Navidad, sacar todo lo bueno y hacer un burruño a lo malo y tirarlo a lo basura.
Decir que no importa, que lo importante es la buena fe y los buenos sentimientos que saca la Navidad, la sinceridad y el amor que estas fechas hacen que desprendamos como si no hubiera mañana.
Pues bien, familia, este año no lo haré. No diré nada de eso, con la que está cayendo fuera. Es bonito jugar a ser felices, pensar que todo está bien, montar un nuevo Gobierno justo cuando las personas están ocupadas comprando regalos y no pensarán en los payasos que manejarán el tinglao a partir de ahora.
El 10 de Enero volveremos a encontrar los mismos parados. Las mismas injusticias. La misma falta de dignidad. Los mismos egoístas.
Seré de pasta distinta. Hipersensible, quizá. Pero no puedo evitar que estas cosas me duelan. Y la Navidad no me lo cura.
1 comentarios:
Felices fiestas para ti también! :P
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