3.12.11

Me estoy haciendo mayor. Lo noto.

Lo noto en que tengo gastos fijos.

Lo noto en que las dificultades cada vez son más dificultades.

Lo noto en que no puedo hacer las maletas e irme ni siquiera sin tener hipoteca ni hijos ni nadie que me diga que no lo haga. No lo puedo hacer por sentido común y por un compromiso y contrato no firmado con la vida y con mi sentido de la responsabilidad.

Lo noto porque soy consciente de que tengo que corregir muchas cosas de mi. Mis prontos, mis malos humos y mis palabrotas quizá, serían algunas de esas cosas.

Lo noto porque tengo que limpiar si quiero que la casa esté limpia. Y porque muchas cosas por las que me reñía mi madre ahora yo reñiría a la Niña.

Lo noto porque yo decido cuándo es el último cigarro antes de acostarme, cuándo tecleo la última palabra, cuándo descuelgo el teléfono y cuando lo dejo en silencio.

Lo noto en las canas, en las arrugas de expresión, en mi ser cascarrabias que sólo puede ir a peor, en el vaso que se llena gota a gota cual tortura hasta volcar. Lo noto porque cuando vuelva la inundación que provoca es mucho mayor que cuando tenía 14 años.

Lo noto en las lavadoras, en la ropa tendida, en los escaparates, en las resacas.

Lo noto porque me desvelo a mitad de la noche, madrugo demasiado y a las 23,30h se me cierran los ojos.

Lo noto porque sé que aún estoy a tiempo de resolver lo que tenga que resolver para poder vivir el resto de mi vida sin morderme los dedos, sin provocar inundaciones y sin querer hacer la maleta y marcharme a pesar de que nadie me diga que no lo haga.

2 comentarios:

La_Esperada dijo...

Qué envidia, notar los años en la madurez y no en las goteras del cuerpo... señal de que aún eres joven!

Besos!

Jauroles dijo...

Yo también lo noto, y encima se acerca mi cumple, se acercan los treinta...

Besos.