9.10.11

SI TÚ ME DICES VEN LO DEJO TODO, PERO DIME VEN

"- Te quieres llevar un libro?"
"- Me siento igual que en la adolescencia" - y más lágrimas que caen en un desierto y crean sólo un espejismo.
Una sopita de sobre caliente, como si acabase de volver del aeropuerto. Pero en lugar del rumor de la tele de Basile y Berlusconi, el silencio. O el silencio de las mil voces que deciden que ya está bien por hoy de acompañarme Embajadores pa'arriba, Embajadores pa'abajo y en lugar de contar una hora menos, contar una hora más. Anticipándome.
O a lo mejor ni sopita. Igual sólo cama y cerrar fuerte los ojos para que mañana sea otro (gran) día.
Me acurruco en la corriente que generan las ventanas abiertas, los trenes siguen pasando y la vida corriendo fuera. Intento mecerme en ese aire nuevo y pensar que mañana, o pasado, iré a hacer la compra y compraré algo rico. Algo muy bueno. De esas comidas que hacen que te chupes los dedos y que el día sea redondo. Igual debería aprender a hacer canelones.

1 comentarios:

dijo...

¡qué bah! compratelos precocinaos y al horno, o al microondas...