27.10.11

LOS RESFRIADOS NO SON PARA MI

Lo primero que he hecho nada más despertarme ha sido llorar. Pero llorar con lágrimas. Me he mirado al espejo y las he visto. Me he mirado a los ojos y me he dado cuenta de que no sabía por qué lloraba, si por la confusión de ir o no ir a trabajar, si por la fiebre, por la burbuja que ha estallado o, simplemente, porque soy mujer y estoy en esos días difíciles.

He visto cómo los minutos pasaban y la posibilidad de llegar a la oficina a la hora y empapada empezaba a esfumarse. Cierto que es que para que se vaya esta gripe o lo que sea, me debería quedar metida en la cama todo un día.

Cuando el Chico de los Detalles ha cerrado la puerta y tras apagar la televisión ha hecho lo propio la Niña, me he sentido como sola vagando por estos mundos absurdos, con ideas confusas y cada vez que me quedaba dormida soñaba con canciones, de diferentes artistas, pero todo el rato con canciones. Así cada cinco minutos despertándome, mirando el reloj y pensando que es todo extraño. Ya ha pasado la Boda del Año, voy a hacer 365 días en La Casa de las Muñecas, …no veo nada a la vuelta de la esquina. Quizá consista en eso la calma que estaba esperando, pero no sé hasta cuándo podré mantenerla. Y me asusta.