
Es curioso. Muchos posts los empiezo así. Pero es curioso. Quería dejar el tema de la religión para cuando no tuviera ninguna preocupación. Estoy ocupada con mi coherencia política, con mi coherencia de valores, con mi coherencia de la vida. Porque me he convertido en el ser más incongruente que existe en la faz de la Tierra. Mi sto lasciando andare en un modo totalmente sorprendente. Que me extraña cada día al despertar. Pongo en discusión absolutamente todo, cómo no soy capaz de poner un punto y aparte y empezar en un párrafo distinto, o cómo no soy capaz de plasmar un sentimiento sincero en un folio en blanco, o cómo no soy capaz de estudiar inglés cuando sé que debo (y quiero) hacerlo. Cómo no soy capaz de encontrar una motivación, por pequeña que sea, que me haga despertar con una sonrisa cada día.
Pensar que la única obligación que tengo es la de ir a trabajar. No la de ir y trabajar. No. Ir las 8horas y sentarme en la silla. Porque me pagan por sentarme en la silla. El trabajar o no está en mi. Y claro que lo hago. Si no, no llevaría casi un año en la empresa.
“Has encontrado la estabilidad” –me ha dicho hoy Mister Blackberry, que me ha alegrado el día con su visita. Y qué estabilidad. Nunca antes había conseguido tanto: trabajo, casa…me faltaría sólo una pareja con quien disfrutar…y quizá no la necesite. Quizá no sea capaz ahora de tomar distancias y ponerme a querer incondicionalmente a otra persona.
Y sí. Quizá debería hacer borrón y cuenta nueva y romper con la iglesia de raíz. Con una iglesia que nos echa fuera. A mí y a muchas otras persona. Quizá sea el negocio del siglo – que no lo discuto. Quizá no basta con estar callada en partes del credo. Quizá no sea coherente con mi estilo de vida, y qué lo es. Quizá yo tampoco sea lo que he querido siempre ser. Igual no necesito ni siquiera confesarme el domingo, igual con no comulgar tengo más que suficiente.
Cuando era pequeña no me habría imaginado jamás así. Hoy lo he estado hablando con la Chica del Pueblo Precioso. Me imaginaba totalmente distinta.
¿Y ahora qué? Pues es una pena, pero ahora absolutamente nada. Esperar que los días pasen y que la tormenta de otoño se acabe. Igual debería poner de mi parte. Pero mi vida se ha convertido en una mecedora. Y ya.
3 comentarios:
Me siento identificada con eso de dejarse llevar. Tenemos ganas de hacer cosas y ¿la acción? ¿qué pasa? es difícil poner los proyectos en marcha.
En fin, que un trabajo hace falta, una casa también. Son necesidades básicas.
Ahora, una pareja... pues igual no la necesitas, Mirta. Nos han dicho que la vida es así pero como digo yo, la vida no es como la pintan y eso que la pintan de muchas maneras. Vamos, que todo lo que tenga cierta moralidad jaja es válido.
Busquemos cierta "inestabilidad", porque nos entretiene, pero hoy brindo por una "inestabilidad" controlable. Dejémonos ya de bamboleos en barcos a la deriva. Kisses.
¿ Y qué tal te ves ahora ?. ¿ Has ganado con el cambio ?.
Se puede estar cerca de Dios y lejos, muy lejos, de La Santa Madre Iglesia.
¿ Has leído "La mano de Fátima" ?.
Besos!
Nop, no he leído la mano de Fátima..sí San Manuel Bueno Mártir, que de esto habla un poco...
Ahora me sigo sintiendo rara y no soy capaz de encontrar las coordenadas. Las mías.
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